Efectos del Mindfulness en adultos con Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)

Ciencia y meditación abr. 13, 2020

La atención como un proceso complejo

Queremos hablar del Déficit de Atención, ese diagnóstico que se ha vuelto usual en niños, lo diagnostican familias, docentes y hasta vecinos.
Pero realmente el asunto es más delicado de lo que muchos podrían pensar, pues el TDAH es un trastorno neurobiológico que sugiere inmadurez en el desarrollo de las estructuras cerebrales que determinan la atención, el poder enfocarla, seleccionar los estímulos pertinentes para el desempeño en una tarea en particular, distribuir la atención entre dos focos diferentes, bien sea de manera alternante o simultánea.

El proceso de atención está considerado entre los básicos que posibilitan el funcionamiento adecuado de los demás procesos cognitivos, como la memoria, el lenguaje, la lectura, escritura, el cálculo y las funciones ejecutivas.
Todo esto, sin duda, no es papel de una sola área cerebral, sino más bien, de un circuito que trabaja a través de redes neuronales, conectando estructuras prefrontales, frontales, parietales y subcorticales, en donde el papel bioquímico es fundamental, a través del funcionamiento de los neurotransmisores, que son unas sustancias químicas creadas por el cuerpo, transmiten señales (información) entre las neuronas.

En el caso del TDAH es muy común hablar de la producción deficiente de neurotransmisores como dopamina, serotonina y noradrenalina o norepinefrina.

¿Cómo se observa la hiperactividad e impulsividad?

A menudo el déficit de atención se acompaña de hiperactividad e impulsividad, algo así como la presentación involuntaria de conductas de inquietud motora, como una incapacidad para permanecer quietos o en una misma posición, además de conductas anticipadas, que no esperan la instrucción.
Parecido a cuando realizamos algo sin pensar o medir la consecuencia, desde acciones simples, por ejemplo, entrar al ascensor de inmediato una vez para, sin esperar que las personas salgan de él, o cuando respondemos sin esperar que se termine una pregunta, o sencillamente en una conversación, cuando hablamos sin parar y no damos el turno a nuestro interlocutor.

¿Cómo me doy cuenta si presento TDAH?

El diagnóstico del TDAH debe hacerlo un equipo interdisciplinar de profesionales, a menudo compuesto por neurología, neuropsicología y/o psiquiatría.

Requiere de una exploración detallada de la atención, el comportamiento y signos neurológicos explorados por expertos, como también el conocimiento de antecedentes médicos y familiares para ubicar el diagnóstico preciso; sin embargo, se ha abusado de este diagnóstico y como indicaba al inicio, cualquiera lo diagnostica, dándole una etiqueta a una persona, con todas las repercusiones emocionales, académicas, laborales y sociales que esto representa; si tenemos en cuenta que los títulos o etiquetas pueden determinar desde cómo la familia te recibe al visitarlos, hasta cómo la maestra orienta su curso y/o los compañeros de estudio o trabajo te incluyen en el grupo y tienen en cuenta tus opiniones.

¿Cuál es el tratamiento o la intervención cuando se encuentra que alguien presenta TDAH?

Una vez se realiza el diagnóstico, partiendo del caso hipotético ideal, que esté bien orientado y que no sea que estemos frente a características de personalidad o asuntos de conducta secundarios a la crianza o condiciones ambientales que no favorecen el desarrollo como la metodología docente, la norma ambivalente en casa, etc; empieza entonces el proceso de intervención, que, en la mayoría de casos ha sido orientado al suministro de alguna medicación que compense el desequilibrio de los neurotransmisores principalmente asociados a este trastorno del neurodesarrollo.

No obstante, en muchos casos se inician estos tratamientos, sin los debidos diagnósticos rigurosos, o sin acompañar con intervenciones no farmacológicas, como la estimulación cognitiva o neuropsicológica, en ausencia de apoyos de otras prácticas que complementen la intervención, como pueden ser la práctica de deportes que fortalezcan la atención y la disciplina, el acompañamiento a las familias para solidificar patrones de crianza positivos y la exploración de prácticas meditativas, contemplativas como la yoga o el mindfulness, que han venido mostrando efectos positivos en los síntomas del TDAH.

¿Qué puede presentarse cuando no se realiza un tratamiento adecuado para el TDAH?

Una persona con TDAH que no recibe un tratamiento adecuado durante la infancia, evidentemente continuará presentando esta condición en la adultez.
Un adulto con TDAH puede ser visto como despistado, que comete errores por inatención, se le puede dificultar una actividad que demande un esfuerzo cognitivo sostenido y puede tener la tendencia a abandonar las actividades, dejándolas iniciadas, bien sea una tarea, un curso, una carrera profesional o un proyecto.

A nivel de comportamiento, si presentaba el cuadro clínico mixto, será común que se observen conductas afanadas, dificultad para hallar la quietud y la calma, actuaciones sin control o anticipación, como cruzar una calle sin mirar, responder lo que el impulso le indica en cualquier situación, sin mediación del control, etc.

Y cómo hallar un tratamiento adecuado, si este trastorno presenta tantas formas, como lo es el perfil inatento, mixto (inatención, hiperactividad e impulsividad) y uno recientemente mencionado por investigaciones en el área, llamado: cognitivo lento, para referirse a los casos donde lo común es la identificación del proceso atencional.
Por otro lado, es común encontrar este diagnóstico, acompañado de otros diagnósticos, como la ansiedad, o depresión y ello hace mas complejo encontrar una única forma terapéutica o de intervención.

Por ello, se ha hablado de la importancia de la intervención interdisciplinar, no sólo una medicación, no sólo una terapia, sino la exploración de otros complementos en el acompañamiento.

Las investigaciones recientes en neurociencia están evidenciando los cambios cerebrales que trae la práctica de la meditación, el yoga y/o el mindfulness, en personas que realizan un entrenamiento de mínimo ocho sesiones, pero que pueden expandirlo a su cotidianidad en la vida posterior al entrenamiento, encontrando mayores niveles de atención y presencia de las personas, en cada experiencia vivida.

Laura Fuhrman en Unsplash

¿Cómo puede el mindfulness ser un apoyo que complemente el tratamiento para el TDAH?

Revisemos cómo el mindfulness puede ser una estrategia que complemente la intervención terapéutica para el TDAH, que bien puede ser usada en niños, y en este caso que estamos revisando hoy, en adultos.

Mindfulness es entonces como la posibilidad de estar conectados con nosotros mismos, con nuestra experiencia y el momento presente, también llamado atención plena, lo que muy a menudo logran los niños involuntariamente, quienes pueden estar un buen tiempo disfrutando con todos sus sentidos una experiencia puntual. Pues nosotros los adultos podemos entrenarlo, a través de la práctica diaria.

Existen programas de entrenamiento en mindfulness de múltiples escuelas y tendencias, que contribuyen a que las personas que practican mindfulness puedan lograr estar más tiempo en calma, con mayores niveles de presencia y aumentar la claridad mental, ¡esto suena muy bien!.

Pues queremos contarte que mindfulness es una capacidad que todas las personas tenemos, asociada directamente con la atención (la habilidad natural para dirigirla voluntariamente y con intención, hacia el momento presente y la experiencia) y con la consciencia (la capacidad de darnos cuenta de lo que nos habita o sucede en un momento particular).

Es así como numerosas investigaciones en neurociencia, muestran que el entrenamiento en mindfulness favorece muchas condiciones, ayudando a disminuir el estrés, la ansiedad, la depresión, a fortalecer el sistema inmunológico y principalmente a mejorar la atención.

A nivel de la atención, se ha encontrado que se logra aumentar la capacidad de dirigir, enfocar y sostener la atención durante el tiempo requerido para realizar una actividad, justo lo que comúnmente se afecta en las personas con TDAH.
Incluso, para que te sorprendas más, se ha demostrado que la práctica del mindfulness modifica el funcionamiento del cerebro, presentando efectos similares a los generados por medicamentos para el tratamiento de esta condición.

¿Cómo es la práctica de mindfulness?

Es común que la práctica de mindfulness incluya meditación, sin embargo, existen múltiples actividades o ejercicios que se realizan para acompañar este entrenamiento.
Existen prácticas formales, donde se incluyen meditaciones guiadas y prácticas informales, refiriéndose a todas las situaciones de la vida cotidiana, en donde puedes aumentar tus niveles de atención plena y presencia, como conversar, comer, ducharte, leer, escuchar música, etc.

Las prácticas formales pueden estar definidas de formas variables, depende del tipo de meditación (existen muchas tradiciones que orientan la meditación y cada una puede tener propósitos distintos a las otras). Lo importante es que destinamos un tiempo “formal” para practicar, tal como cuando tienes una clase para aprender a tocar un instrumento musical, o como cuando estudias idiomas. El momento de la práctica formal, es similar a ese tiempo diario que destinas para realizar la actividad y poder entrenar tu mente en la meditación.

En general las prácticas de meditación se orientan a la concentración, a un monitoreo abierto y al cultivo de emociones positivas.

Respecto a la primera se invita a que nos demos cuenta de cuándo nuestra atención se distrae, para traerla de nuevo y retornar a la actividad, entonces no es la evitación de la distracción, sino el ser conscientes de cuando la atención se va, para retornarla al momento presente. Comúnmente se usan anclas que ayuden a aumentar la consciencia o presencia, una de ellas es la respiración.

Por otro lado, frente al monitoreo abierto, se podría decir que es un nivel más avanzado de práctica y hace referencia a la observación imparcial de cualquier situación que acontezca en el momento presente.

Finalmente, las prácticas  dirigidas al cultivo de emociones positivas, comúnmente complementan los entrenamientos en mindfulness, invitando a experimentar emociones agradables como la gratitud, la compasión, la amabilidad, la alegría, la empatía, que ya empiezan a aparecer como condiciones que una vez las experimentas, desatan en el cerebro respuestas similares a las activadas a través del placer, es decir, las emociones positivas, que en su mayoría tienen que ver con ayudar al otro, entenderlo, ser solidario, desearle lo mejor, en simultáneo te benefician a tí, porque te pueden brindar una amplia sensación de bienestar.

¿Cómo puedo iniciar a practicar Mindfulness?

Queremos darte unas sencillas recomendaciones para que te inicies en esta práctica, si logras interesarte en ella y sus beneficios para tu salud física y mental.

En primera instancia, es importante que elijas cuál ancla puede ayudarte a estar atento en el momento presente, que bien puede ser observando tu respiración o atender a las sensaciones de tu cuerpo, por un tiempo determinado, está bien empezar por pocos minutos, pueden ser 3, 5 y gradualmente con el paso de los días puedes ir en aumento.
Por otro lado, puedes intencionadamente durante el día, volver a la respiración o al sentir de tu cuerpo, por ejemplo, a través del tacto, sentir cómo tu cuerpo se mueve al respirar; puedes además, sostener el mayor tiempo posible la atención en tu respiración o en las sensaciones de tu cuerpo, aumentando la precisión o el detalle con que lo experimentas, por ejemplo, acompañar cada respiración desde el inicio de la inhalación, hasta el último momento de la expiración, a través de tu observación y atención. Finalmente, darte cuenta cuando te distraes y volver a dirigir tu atención al momento presente. En principio es muy normal que tu atención se disperse, lo importante es irte dando cuenta de ello.

Cuenta con Bambú para acompañarte en este camino, pues nuestras meditaciones y contenidos están fundamentados en las prácticas de mindfulness y podrás encontrar la posibilidad de elegir cuánto tiempo practicar, qué voz te acompañará e incluso si lo quieres hacer solo con nuestros temporizadores y sonidos de fondo.

Dar inicio es sencillo y con lo fácil de practicar y los efectos inmediatos en tu atención y en tu salud mental en general, se te antojará mucho repetir cada día esta experiencia de estar presente contigo, en tu vida.

Adriana Morales Franco
Neuropsicóloga

Referencias

http://deficitatencionaladulto.cl/blog/

https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1388245713012285

Adriana Morales Franco

MsC. Neuropsicología