Estrés, ¿Qué es y cómo identificarlo?

Ciencia y meditación nov. 27, 2020

Seguramente alguna vez habrás escuchado esta palabra, o de repente has experimentado algo que te haga sentir un poco de tensión, presión, molestia, y crees que pueda ser estrés. Realmente el estrés está cada vez más presente entre nosotros, no sólo porque lo mencionemos, sino porque nos habita.

En este post vamos a abordar este tema, conocer qué es el estrés y cómo podemos darnos cuenta si lo que sentimos en nuestra cotidianidad hace referencia a esta condición.

El estrés ha tomado mucha importancia y ha sido tema de interés de muchos científicos, teóricos y académicos que estudian la conducta humana, ya que se ha identificado que ésta condición afecta de manera contundente el funcionamiento de las personas, impactando negativamente en todas las dimensiones de la vida, como el trabajo, la educación y las relaciones familiares y sociales, puesto que tiene la potencia de alterar la salud física y mental.

El estrés implica cualquier factor externo o interno que lleva a un aumento en el esfuerzo por parte de la persona para mantener un estado de equilibrio dentro de sí misma y en relación con su ambiente.

¿Por qué se origina?

La vida moderna requiere resultados a toda costa, producir y ser eficientes, sin importar las consecuencias que esto traiga en la calidad de vida de las personas.

El estrés podemos mirarlo como una respuesta biológica y fisiológica del organismo ante una situación percibida como amenazante, algo que pone en riesgo el equilibrio mental; sin embargo, también es posible identificar situaciones ambientales que por sí solas son generadoras de estrés.
No obstante, psicólogos cognitivos reconocen que el estrés obedece además a una manera particular de interpretar las situaciones, teniendo en cuenta entonces el ambiente y el proceso cognitivo que se lleva a cabo para evaluar los estímulos.

Vamos a mirar el estrés desde una perspectiva integral, teniendo en cuenta tres factores:

  • Ambientales, entendiendo que algunas situaciones y estímulos tienen un potencial generador de estrés, como todas aquellas condiciones que generan presión, que exigen altos resultados o que se reconocen como una amenaza para la estabilidad de una persona.
  • Biológicos y fisiológicos,  ya que cuando el organismo identifica una situación o estímulo que amenaza la estabilidad, integridad o el equilibrio, segrega adrenalina, que a su vez, es acompañada de otra hormona, llamada cortisol que es altamente asociada con el estrés;  se libera al activar el sistema nervioso simpático, ante una situación de peligro o amenaza.

    El asunto delicado es que la liberación en exceso y prolongada de cortisol puede generar múltiples daños al organismo.
  • Cognitivos, que hacen referencia a todos los factores que componen la personalidad del individuo, cómo evalúa los eventos y estímulos, cuáles son sus  experiencias previas y cuál es su  potencial de respuesta y de reacción ante una situación estresante.

Reconocer que el estrés es una condición que contempla tanto lo ambiental como lo personal, nos posiciona no como un ente pasivo frente al estrés, sino como sujetos activos para transformar la forma en la que reaccionamos o interpretamos una situación que nos resulta amenazante.

¿Cómo podemos reconocer el estrés?

Los efectos del estrés pueden observarse en el cuerpo, el pensamiento, los sentimientos y la conducta, lo curioso es que muchas veces podemos estar experimentando estas molestias y no logramos entender a qué se deben.

Vamos a intentar identificar los síntomas que puede generar el estrés, porque esto nos permitirá ir un paso adelante, bien sea para evitar su progreso a un trastorno mental, o para saber cómo manejarlo cuando aparece.

Algunos indicadores de estrés:

En el cuerpo:

  • Dolor de cabeza
  • Tensión o dolor muscular
  • Dolor en el pecho
  • Fatiga
  • Cambio en el deseo sexual
  • Malestar estomacal
  • Problemas de sueño


En el estado de ánimo y los procesos cognitivos:

  • Preocupación o ansiedad
  • Inquietud
  • Falta de motivación o enfoque
  • Irritabilidad, enojo
  • Ánimo decaído, tristeza o depresión
  • Dificultad para concentrarse
  • Dificultad para tomar decisiones, incluso las más sencillas
  • Pérdida de la confianza en sí mismo o en sí misma
  • Temores irracionales o pánico sobrecogedor.

En el comportamiento:

  • Consumo de alimentos en exceso o disminución del apetito
  • Consumo de tabaco, alcohol o sustancias psicoactivas que pueden propiciar el desarrollo de adicciones
  • Episodios inesperados de ira, ante situaciones que normalmente no la desencadenarían
  • Aislamiento o distanciamiento de las personas o situaciones sociales
  • Disminución de práctica de ejercicio o ausencia de ello.
Encuentra en Bambú herramientas para gestionar y aliviar el estrés - Unsplash

¿El estrés es malo?

Normalmente se asocia el estrés con una situación desagradable, pero existen eventos gratos que pueden suscitar cierto nivel de estrés, como puede ser una presentación, un partido de fútbol, una visita muy esperada, etc. Por lo tanto, no siempre el estrés produce daño, pues a menudo experimentamos dosis de estrés considerables que no causan efectos secundarios. De hecho, hay quienes afirman que la ausencia completa de estrés supone la muerte.

Estar expuestos a condiciones de estrés de manera prolongada o cuando la situación desborda la capacidad de adaptación de una persona, puede generar daños al organismo (por la liberación crónica de cortisol), lo que se ha denominado distrés o estrés negativo.

Por otro lado, se ha llamado eustrés o estrés positivo a la respuesta que aparece de forma natural cuando reaccionamos a una situación que requiere activación o un esfuerzo alto para ser resuelta. Este proceso es necesario para adaptarnos a distintas situaciones de la vida y es el que aparece cada día para que afrontemos la cotidianidad con sus propios desafíos, como estudiar para un examen, presentar un proyecto o hacer una entrevista; el eustrés posibilita la claridad mental, el equilibrio físico y se traduce en bienestar, al hacer lo mejor posible frente a cualquier exigencia.

De cualquier modo, solo el estar vivos nos expone a enfrentar situaciones que pueden atentar contra nuestro equilibrio mental y bienestar, asumir retos y desafíos, voluntariamente también, con certeza va a propiciar el desarrollo de estrés. Por ello, no podemos hablar de evitar el estrés exclusivamente, sino más bien, aprender a gestionar las emociones que se ligan a él, evaluar de manera objetiva las situaciones y reconocer la propia capacidad y vulnerabilidad.

En el post Estrategias para abordar el estrés, damos algunas pautas para abordar el estrés, a través de la atención plena o el mindfulness.

Por ahora te recomiendo seguir las prácticas de meditación que encuentras en la App Bambú, enfocadas a aliviar el estrés y reducir la ansiedad.

Adriana Patricia Morales Franco
Neuropsicóloga


Referencias

  1. Una revisión teórica sobre el estrés y algunos aspectos relevantes de éste en el ámbito educativo
  2. Síntomas de estrés: Consecuencias en tu cuerpo y tu conducta

3. Respuesta fisiológica al estrés

Adriana Morales Franco

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MsC. Neuropsicología