Guía breve para meditar

Empezando a meditar ago. 03, 2020

La meditación es una práctica antigua, usada al interior de distintas corrientes espirituales, terapéuticas y religiosas.
En occidente viene ocupando un lugar cada vez más importante, presentando múltiples beneficios en quienes la practican, así:

  • Permite desarrollar la atención plena, mejorando así la concentración.
  • Posibilita la aparición de pensamientos positivos.
  • Contribuye positivamente en la gestión de las emociones.
  • Facilita la disminución del estrés y la ansiedad.
  • Afecta de manera positiva el sistema inmunológico.
  • Aumenta la tolerancia al dolor.
  • Fortalece la memoria y el funcionamiento de los demás procesos cognitivos.
  • Estimula la compasión.

Veamos algunos pasos para alcanzar la meditación, que pueden ser de utilidad si aún no lo has intentado y es la primera vez que exploras esta práctica, o bien, ya lo has realizado pero sientes que no ha sido satisfactorio tu ejercicio.

Encuentra tu propio estilo

No existe una única manera de meditar, tú puedes elegir el mejor momento del día para tí, el lugar apropiado, la postura que más se te acomoda y el tipo de meditación que más te agrade.
Para ello, con apertura permítete explorar, conocer los distintos caminos, sentir tu cuerpo y finalmente elegir.

Resiste

En algunas ocasiones, iniciar las prácticas de meditación se acompaña de frustración, porque esperamos tal vez algo diferente a lo que experimentamos en los primeros ejercicios. Sentimos que no nos concentramos, esperamos tener la mente en blanco o nos da sueño y terminamos por abandonar la práctica y renunciamos a continuar.
Para ello te sugiero revises nuestro post  "Mitos acerca de la meditación", pues con seguridad ésta no es una práctica inalcanzable y si bien requiere de constancia y persistencia, no es como a veces nos la han planteado.
Entonces resiste, es natural que al inicio pasen todas esas cosas, pero poco a poco vas a ir encontrando que meditar es sencillo y que te hará mucho bien.

Ponte ropa cómoda

Para meditar es muy importante que sientas comodidad, por eso evita la ropa ajustada y elige prendas cómodas y sueltas, retírate los zapatos, calcetines, reloj o accesorios que puedan molestarte.

Elige un lugar tranquilo

Encuentra un lugar que te brinde tranquilidad, que te permita realizar la actividad sin interrupciones y con el menor número de distracciones, puede ser tu habitación, el jardín, la playa o un salón de tu casa.

Encuentra la postura correcta

Para meditar puedes realizar distintas posturas, es importante que cualquiera que elijas te permita tener la espalda recta (sin tensiones), con hombros y brazos relajados. Puedes entonces:

  • Sentarte en el suelo
  • Sentarte en una silla
  • Ubicarte de rodillas, en la postura clásica, sentándote sobre tus talones.
  • Recuéstate o túmbate boca arriba, sobre una superficie plana con las manos ligeramente alejadas de tu cuerpo.

Céntrate en la respiración

Para iniciar las prácticas de meditación es muy recomendable poner la atención en la respiración. Más adelante podrás realizar otras meditaciones que te permitan atender a los sonidos o las sensaciones corporales.

Atender la respiración no es modificar tu ritmo de respiración, solo observarlo. ¿Cómo?, puedes inhalar, haciendo un seguimiento del camino que toma el aire una vez ingresa por las fosas nasales, hasta llenar tus pulmones.

Date cuenta de esto, colocando tus manos sobre el abdomen y siente cómo se infla cuando el aire entra y cómo desciende cuando el aire sale.

Puedes también sentir la temperatura del aire al entrar y al salir de tu cuerpo.

Acepta los pensamientos que aparecen

Es natural que mientras meditas lleguen muchos pensamientos, pues nuestra mente no descansa fácilmente y es tan activa como un mono que salta de rama en rama en los árboles.

Por ello, permite que la actividad mental fluya de manera natural. No rechaces los pensamientos ni te molestes porque aparecen, sólo deja que fluyan, sin juzgarlos.
Cuando te des cuenta que estás atendiendo a los pensamientos, sólo vuelve a enfocarte en la respiración.

Acepta sin juzgar las emociones

A menudo estamos experimentando emociones, pasamos de una a otra en un momento y es común que perturben nuestros estados, acciones y decisiones. Durante la meditación no nos escapamos de nuestro fluir emocional, por ello te sugiero que aceptes cada emoción, permítele habitarte y déjala fluir, sin juicios y sin actuar por ella o para ella y cuando te ocurra, vuelve a redireccionar tu atención a la respiración.

Aumenta los tiempos de meditación

Poco a poco, a medida que vas practicando, ve aumentando los tiempos que dedicas a la meditación.
Recuerda que no necesitas empezar con prácticas muy largas. De hecho, puedes empezar con ejercicios de 1 a 3 minutos, con esto bastará para empezar e ir creando el hábito, entrenando tu cerebro y tu mente en esta bondadosa actividad.

En Bambú tenemos prácticas rápidas para iniciar tus primeros encuentros con la meditación, además cursos para niveles de iniciación y avanzados.

Incluye tu práctica de meditación en la rutina diaria

Crea un hábito a través de la repetición diaria de la meditación, será algo muy especial, algo así como la cita diaria a la que no puedes faltar.

Es un momento único y exclusivo para ti, para encontrarte contigo, tan importante como dormir, descansar, comer, tomar un baño; pues te darás cuenta de cómo nutre tu ser.

¡Recuerda que puedes encontrar tu propio estilo, método y lugar para meditar!

Adriana Patricia Morales Franco.
Neuropsicóloga


Referencias:

Arte de la meditación:
https://www.paramita.org/cursos/arte-de-la-meditacion/

Cómo aprender a meditar en 7 sencillos pasos:
https://psicologiaymente.com/meditacion/aprender-meditar-pasos